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lunes, 7 de abril de 2014

El Temperamento



Se denomina temperamento a la manera o modo por el cual una persona interactúa con su entorno. Precisamente, temperamento proviene de temperamentum, palabra en latín que significa “medida”. En este sentido, el temperamento se relaciona con la personalidad de cada individuo, y puede ser hereditario, siendo poco vulnerable a influencias de factores externos, sólo pudiendo moldear el temperamento si estas influencias externas son muy intensas o se repiten constantemente en el tiempo. Respecto a esto, debemos decir que el temperamento, como integrante de la personalidad de una persona, moldeará el carácter, atributo del ser humano que sí puede ser transformado o influenciado por el ambiente exterior.

El temperamento suele no ser influenciado por el ambiente, en cuanto se trata de una naturaleza general de la personalidad de un individuo, y que está basado en las características del sistema nervioso, relacionado con el sistema endocrino, el cual genéticamente determina rasgos físicos, pero también rasgos psicológicos. De este modo, así como nuestras características físicas nos definen como seres únicos, también nuestros rasgos psicológicos, nos definen como tales. Por esto, nos diferenciamos de todas las demás personas por nuestra manera de actuar, de reaccionar ante algún hecho, suceso o circunstancia determinada, pero teniendo capacidad para consensuar y armonizar con todas esas demás personas.
En la actualidad, el estudio del temperamento es parte de la psicología, y mediante diferentes técnicas, se les ha atribuido un gran valor, pudiendo realizar sesiones de terapia donde reconocer e identificar las características de nuestro temperamento y potenciar los atributos positivos de éste en beneficio del desarrollo personal. Sin embargo, en la psicología antes del siglo XX, también el temperamento fue in objeto de estudio importante, siendo identificado en la Antigüedad, algunos tipos de temperamentos: el sanguíneo, por el cual los individuos tienen humor muy variable; el melancólico, que define a las personas como soñadoras o tristes; temperamento coléricos, personas cuya voluntad es fuerte y demuestran sentimientos impulsivos; flemáticos, que moldea a las personas como apáticas y a las cuales les cuesta afrontar o tomar decisiones.
Pávlov, fisiólogo y estudioso del siglo XIX y XX, afirmó que las características del temperamento, están condicionadas por el sistema nervioso, que posee tres características esenciales: fuerza, equilibrio y velocidad de correlación. De este modo, la combinación de estas tres características, originan un tipo y otro de temperamento: por ejemplo, si el sistema nervioso es equilibrado y a su vez rápido, el temperamento del individuo será sanguíneo, mientras que si el sistema nervioso es equilibrado pero lento, el temperamento será flemático.

La habilidad de un ser humano para adaptarse a su entorno depende en gran medida de su temperamento. Es habitual que una persona deba enfrentar diversas dificultades y adversidades en su vida cotidiana: se necesita un determinado temperamento, según cada contexto, para superarlas. El manejo de las emociones y de los estados de ánimo también está vinculado al temperamento.
El sistema nervioso y los genes determinan el tipo de temperamento, y por eso se dice que se trata de algo natural, más allá de las influencias que puedan tener en él la educación y el entorno social. Una persona de fuerte temperamento debe luchar durante toda su vida para controlarlo ante una situación de estrés ya que, de lo contrario, puede ocasionarle serios problemas.
Médicos de la antigüedad como Hipócrates (460 a.C.-370 a.C.) y Galeno (129-200) ya distinguían entre cuatro tipos de temperamento: flemático (las personas apáticas o racionales), colérico (con un predominio de los impulsos), melancólico (cercano a la congoja y el abatimiento) y sanguíneo (sujetos de humor variable).

A continuación se presentan las características de cada temperamento, desde el punto de vista de sus representantes:
Sanguíneo
* son individuos cálidos y vivaces, que intentan disfrutar de cada momento;
* están abiertos a los estímulos de su entorno y son muy susceptibles a ellos, lo que demuestran de forma activa;
* suelen ser más intuitivos y sentimentales que reflexivos a la hora de encarar decisiones;
* dado su alto nivel de comunicatividad, se las considera personas extrovertidas;
* su alegría y su búsqueda de diversión suelen ser contagiosas;
* la impulsividad las lleva a no pensar mucho antes de hablar.
Flemático
* son personas tranquilas, y gozan de un grado tal de equilibrio emocional que raramente se enojan;
* suelen calcular y analizar todo;
* la seriedad, la impasibilidad y el dominio del raciocinio por sobre las emociones;
* se trata de individuos de considerable capacidad intelectual;
* con respecto a la percepción que los demás tienen de ellos, son muy agradables y poco conflictivos;
* suelen ser fríos y demorar mucho a la hora de tomar una decisión;
* intentan evitar los problemas, lo cual los lleva a involucrarse muy poco con los acontecimientos que los rodean, con el objetivo de asegurarse la felicidad y la paz.
Melancólico
* se consideran los seres más ricos y complejos;
* suelen ser personas muy analíticas, capaces, perfeccionistas y determinadas;
* dada su profunda sensibilidad y su estrecha conexión con las emociones, es común que tengan predisposición a presentar cuadros de depresión;
* entienden y aprecian las creaciones artísticas más que los demás;
* pueden ser personas introvertidas, aunque su sensibilidad les abre puertas al desarrollo vocacional;
* por lo general son seres pesimistas;
* no gozan de una gran estabilidad emocional, lo cual se refleja en cambios rotundos de ánimo y fácil irritabilidad;
* se molestan mucho cuando los demás interrumpen sus momentos de concentración en algún tema de su interés;
* están muy en contacto con su lado romántico y se vuelcan intensamente en las relaciones de pareja.
Colérico
* son prácticos, trabajadores e independientes a la hora de resolver problemas;
* muestran una gran firmeza y determinación en sus opiniones, las cuales intentan imponer en su entorno;
* son extrovertidos, aunque no tanto como los sanguíneos;
* en lugar de ser estimulados por el medio, lo contagian con su entusiasmo;
* pueden llegar a ser percibidos como seres dominantes y manipuladores;
* muestran mucha tolerancia;
* los mueven sus intereses, sin importarles las tendencias ajenas.






jueves, 3 de abril de 2014

El Autismo



El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por un grave déficit del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos).

Causas del autismo

Con frecuencia las causas del autismo son desconocidas; aunque en muchos casos se sospecha que se debe a cambios o mutaciones en los genes, no todos los genes involucrados en el desarrollo de esta enfermedad han sido identificados. Las investigaciones científicas han relacionado la aparición del autismo en el niño con las siguientes causas:
  • Agentes genéticos como causa del autismo: se ha demostrado que en el trastorno autista existe una cierta carga genética. En estudios clínicos desarrollados con mellizos, se ha observado que cuando se detecta el trastorno en uno de los hermanos, existe un alto porcentaje (en torno a un 90%) de probabilidades de que el otro hermano también lo desarrolle. Si el estudio se ha llevado a cabo en el ámbito familiar, las estadísticas muestran que existe un 5% de probabilidades de aparición en el neonato en el caso de que tenga un hermano con el trastorno, que es una probabilidad bastante superior a la que tendría en el caso de que no existieran antecedentes documentados en su familia. Estos datos indican claramente una carga genética ligada al trastorno autista. Las investigaciones tienen por objeto determinar los genes involucrados en la aparición del trastorno, y ya han establecido la relación directa entre la inhibición del gen de la neuroligina NL1 y el desarrollo de autismo, aunque se sabe que hay más genes implicados.
  • Agentes neurológicos como causa del autismo: se han constatado alteraciones neurológicas, principalmente en las áreas que coordinan el aprendizaje y la conducta, en aquellos pacientes diagnosticados de trastornos del espectro autista.
  • Agentes bioquímicos como causa del autismo: se han podido determinar alteraciones en los niveles de ciertos neurotransmisores, principalmente serotonina y triptófano.
  • Agentes infecciosos y ambientales como causa del autismo: determinadas infecciones y/o exposición a ciertas sustancias durante el embarazo pueden provocar malformaciones y alteraciones del desarrollo neuronal del feto que, en el momento del nacimiento, pueden manifestarse con diversas alteraciones como, por ejemplo, trastornos del espectro autista.

Tipos de autismo

Los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), entre los que se encuentra el autismo, se caracterizan porque los afectados tienen dificultades para desenvolverse en diversas áreas: la comunicación (verbal y no verbal), la interacción social, y la realización de actividades, que se ve limitada en número y presenta un patrón repetitivo y monótono.
El Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) en su última revisión, DSM-IV, incluye cinco trastornos bajo la categoría de los Trastornos Generalizados del desarrollo: trastorno autista, síndrome de Asperger, síndrome de Rett, trastorno de desintegración infantil, y trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
El diagnóstico diferencial entre los diversos trastornos se establece atendiendo aspectos como el grado de desarrollo del lenguaje, la edad en que aparecieron los primeros síntomas y la severidad del trastorno. No existen pruebas médicas específicas que determinen de qué trastorno se trata y, por lo tanto, el diagnóstico se basa en la observación de las manifestaciones clínicas y entrevistas con el paciente y su familia.
  • Síndrome de Asperger: forma bastante leve de autismo en la cual los pacientes no son capaces de interpretar los estados emocionales ajenos (carecen de empatía). Estas personas son incapaces de relacionar la información facilitada por el entorno y el lenguaje corporal de las personas acerca de los estados cognitivos y emocionales de estas.
  • Síndrome de Rett: trastorno cognitivo raro (afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 personas, principalmente del sexo femenino) que se manifiesta durante el segundo año de vida, o en un plazo no superior a los 4 primeros años de vida. Se caracteriza por la aparición de graves retrasos en el proceso de adquisición del lenguaje y de la coordinación motriz. En un porcentaje alto de los pacientes se asocia con retraso mental grave o leve. El proceso de deterioro cognitivo es persistente y progresivo.
  • Trastorno de desintegración infantil: aparece un proceso súbito y crónico de regresión profunda y desintegración conductual tras 3-4 años de desarrollo cognitivo y social correctos. Habitualmente existe un primer periodo de síntomas característicos (irritabilidad, inquietud, ansiedad y relativa hiperactividad), al que sigue la pérdida progresiva de capacidades de relación social, con alteraciones marcadas de las relaciones personales, de habla y lenguaje, pérdida o ausencia de interés por los objetos, con instauración de estereotipias y manierismos.
  • Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS). Se diagnostica a niños que presentan dificultades de comunicación, socialización y comportamiento, pero que no cumplen los criterios específicos para el diagnóstico de ninguno de los otros trastornos generalizados del desarrollo.

Síntomas de autismo

Aunque no es fácil identificar con exactitud a un niño con este trastorno, lo cierto es que existen algunos síntomas que hacen sospechar la presencia del autismo.

Principales síntomas del autismo

  • Su interacción social es deficiente: suele ser detectada inicialmente por las personas más cercanas al bebé, cuando observan que éste se muestra indiferente a su entorno o presenta periodos prolongados de enfoque de la atención en un objeto o persona en concreto, aislándose del resto. Esta alteración puede aparecer desde el mismo momento del nacimiento o desarrollarse pasado un cierto tiempo. No suelen responder a la verbalización de su nombre y, en un gran número de ocasiones, evitan de forma manifiesta el contacto visual con las personas de su entorno.
  • Carecen de empatía: los pacientes presentan dificultades para interpretar la situación emocional de las personas de su entorno, así como de sus pensamientos, al ser incapaces de entender las pautas sociales, como pueden ser el tono de voz o las expresiones faciales. A esta situación se añade que, por lo general, estas personas no centran su atención en la cara de los demás y, por lo tanto, tampoco son capaces de ver y aprender las pautas de conducta adecuadas.  
  • Tienen dificultades para comunicarse (comunicación verbal y no-verbal). Algunos individuos no llegan a desarrollar ningún tipo de lenguaje, no hablan ni son capaces de comunicarse con expresiones o gestos; otros sí hablan, pero la forma y el contenido de su discurso no es adecuado, y tienden a repetir palabras o frases o a ignorar a su interlocutor.
  • Realizan movimientos estereotipados y repetitivos: tales como mecerse, dar vueltas de forma compulsiva, etc también puede ser un síntoma del autismo. En determinados casos los sujetos incluso desarrollan conductas autolesivas como morderse o golpearse la cabeza. Con frecuencia tienen problemas para asimilar cualquier cambio en su entorno, y salir de la rutina o del ambiente conocido les produce ansiedad.
  • Incapacidad de autoreconocimiento: en ocasiones se autodenominan en tercera persona, por su nombre propio, en lugar de en primera persona con “yo” o “mi”.
  • Capacidad de juego social alterado: son niños que no saben, o no son capaces, de desarrollar juegos que supongan interacción con otros niños. Además, su capacidad imaginativa es muy limitada por lo que no pueden participar en juegos de simulación.
  • Otros síntomas asociados que pueden presentar los pacientes son ansiedad, trastornos del sueño, alteraciones gastrointestinales, crisis violentas, retraso mental...
Los síntomas del autismo pueden variar significativamente, no sólo de una persona a otra, sino en el mismo paciente con el transcurso del tiempo.
De forma clínica, se ha establecido una relación manifiesta entre la aparición de trastorno autista en niños y un mayor riesgo de padecer determinadas afecciones concomitantes, principalmente:
  • Síndrome de X frágil: es la principal causa de deficiencia mental hereditaria y se debe a una mutación en un gen del cromosoma X. Los afectados por esta enfermedad presentan rasgos comunes con el autismo.
  • Esclerosis tuberosa: su nombre se deriva del riesgo de aparición de tumoraciones en el área cerebral. La enfermedad afecta a la piel, el cerebro, el sistema nervioso, los riñones y el corazón.
  • Convulsiones epilépticas: se ha estimado que en torno al 20-30% de los niños con espectro autista desarrollan epilepsia en la edad adulta.
  • Síndrome de Tourette: trastorno neurológico caracterizado por desarrollo en el sujeto de movimientos repetitivos, estereotipados e involuntarios y la emisión de sonidos vocales, congruentes o no, denominados tics.
  • Síndrome de Sotos: las personas con esta afección se caracterizan por un excesivo crecimiento y macrocefalia, y habitualmente presentan cierto retraso mental, dificultades en la adquisición del lenguaje, y problemas de aprendizaje. Algunos pacientes cumplen todos los criterios del autismo.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).  

Diagnóstico del autismo

Los trastornos del espectro autista pueden variar ampliamente en los síntomas manifestados y en la gravedad de estos, pudiendo pasar completamente desapercibido en el caso de que los síntomas sean muy leves, o se encuentren enmascarados por otras patologías más graves o con sintomatología más marcada.
Aunque el diagnóstico siempre debe ser realizado por un equipo multidisciplinar (neurólogo, psicólogo, psiquiatra, terapeuta del lenguaje y, en ocasiones, otros profesionales especialistas en este tipo de trastornos), existen ciertos síntomas que pueden hacer sospechar de la presencia de este trastorno. Estos síntomas son:

Síntomas del autismo en el primer año (lactante)

  • El bebé muestra escaso interés por el entorno.
  • Es capaz de permanecer un tiempo prolongado en la cuna sin requerir atención.
  • Ausencia de respuesta al abrazo de la madre.
  • Al cabo de 4 meses de vida no muestra sonrisa social.
  • Pueden existir muestras de alegría no justificadas en casi ninguno de los casos de tipo social.
  • No muestra interés ni respuesta ante el rostro materno.
  • No es capaz de diferenciar a los familiares.
  • Ausencia de interés social.
  • Indiferente al juego y carantoñas.
  • Llanto no justificado de tiempo prolongado.
  • Ausencia de respuesta ante la verbalización de su nombre.

Segundo y tercer año

  • Ausencia de respuestas emocionales hacia los familiares más cercanos (padres, abuelos, hermanos, etc).
  • Ausencia total o falta muy intensa de comunicación verbal.
  • Ausencia total o falta muy marcada de contacto visual.
  • Desarrollo de movimientos repetitivos estereotipados (automecerse, golpearse la cabeza, aletear las manos).
  • Carencia de respuesta dolorosa.
  • Temor ante los ruidos.
  • Llanto no controlable sin agente causal aparente.
  • Ausencia de juego con objetos.
  • Retraso en la adquisición de hábitos de higiene personal.
  • Control de esfínteres ausente o deficiente.

Síntomas del autismo en la niñez

  • Mismos rasgos distintivos que en etapas anteriores, pero tienden a acentuarse en lugar de atenuarse, como en el resto de los niños.
  • No son capaces de vestirse solos correctamente sin supervisión externa.
  • No se relacionan con otros niños y no tienden al juego social ni imaginativo, prefiriendo la soledad.
  • Tendencia compulsiva al orden de los objetos (alineación de las cosas). Por lo general, el niño suele mostrar patrones de interés anormales en intensidad y enfoque, y son muy restringidos (muestra interés anormal y excesivo por un abanico escaso de cosas).
  • Comunicación de vivencias y autoexperiencias bajo o inexistente.
  • La comunicación verbal es escasa y defectuosa. En muchos casos de tipo repetitivo e inusual.
  • Aparición de arrebatos contra sí mismo o contra el entorno, sin aparente agente causal, y de intensidad elevada.

Síntomas del autismo en la adolescencia-adultez

  • En esta etapa los síntomas son similares a los del retraso mental, ya que dependen de factores como:
  • Lenguaje: presentan dificultades para expresar necesidades, lo que puede ocasionar frustración y otras alteraciones emocionales.
  • Hábitos de autoayuda: el sujeto tiende hacia la independencia en labores en las que suele precisar ayuda externa para su correcta ejecución, tales como higiene personal, alimentación, vestimenta. Solo a través del entrenamiento precoz el sujeto podrá lograr esa independencia de ejecución.
El diagnóstico del trastorno autista se compone de distintas pruebas cognitivas y de lenguaje, así como una evaluación neurológica detallada. El objetivo de estas pruebas, además del propio diagnóstico de la enfermedad, es descartar que se trate de otras patologías, como los trastornos de audición o la esquizofrenia (aunque las personas con esquizofrenia pueden mostrar determinadas conductas de carácter similar al autismo, por lo general sus síntomas no suelen manifestarse hasta el final de la adolescencia o el comienzo de la edad adulta, y suelen presentar alteraciones de percepción como alucinaciones y delirios, inexistentes en las personas con trastornos del espectro autista).
En función del grado de afectación y las habilidades comprometidas, los sujetos son diagnosticados de un tipo u otro de alteración del espectro autista. Así, los niños con síntomas autistas pero con habilidades de lenguaje bien estructuradas y desarrolladas, suelen ser diagnosticados de “Síndrome de Asperger”, mientras que si reúnen un conjunto marcado de síntomas de carácter autista, pero no los suficientes para conformar autismo clásico, se suele realizar un diagnóstico de “Trastorno generalizado del desarrollo no especificado”.